Tu propia pantalla a bordo: por qué BYOD es más conveniente para los pasajeros
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Tu propia pantalla a bordo: por qué BYOD es más conveniente para los pasajeros

Los smartphones y las tabletas se están convirtiendo en parte del servicio a bordo: a los pasajeros les resulta más familiar usar sus propios dispositivos, y a los transportistas les resulta más fácil desarrollar servicios digitales.

Hasta hace poco, una pantalla en el respaldo del asiento se consideraba un atributo casi obligatorio de un avión moderno de largo recorrido. Hoy, el enfoque está cambiando. El pasajero ya sube a bordo con su propia pantalla —un smartphone, una tableta o un portátil— y cada vez más, este se convierte en el dispositivo principal para el entretenimiento durante el vuelo.

En aviación, este enfoque se conoce como Bring Your Own Device, o BYOD — “usa tu propio dispositivo”. En lugar de una pantalla separada en el asiento, el pasajero se conecta a la red Wi-Fi a bordo y, a través del navegador, abre el portal multimedia de la aerolínea. Allí pueden estar disponibles películas, series, música, libros, información sobre el vuelo y servicios adicionales.

La principal ventaja para el pasajero es un entorno digital familiar. No es necesario familiarizarse con la interfaz de un sistema multimedia desconocido o usar una pantalla incorporada que puede ser notablemente inferior a una tableta o un smartphone modernos. El propio dispositivo ya está configurado para el propietario: el brillo, el control, el tamaño del texto, los auriculares y otros parámetros son familiares.

Además, la electrónica móvil se actualiza mucho más rápido que el equipo de aviación. Un avión puede operar durante décadas, mientras que las generaciones de smartphones y tabletas se suceden cada pocos años. Por lo tanto, el dispositivo que el pasajero trae consigo a menudo resulta ser más rápido y tecnológicamente avanzado que la pantalla instalada en la cabina hace varios años.

Es precisamente en torno a este modelo que se construyen las soluciones multimedia modernas a bordo. Por ejemplo, la empresa rusa de TI "Oblako" desarrolla la plataforma Wi-Fly para el transporte de pasajeros. El sistema crea una red Wi-Fi local a bordo, a la que el pasajero conecta su propio smartphone, tableta o portátil y, a través del navegador, accede a contenido y servicios multimedia. Para el funcionamiento del portal a bordo, no se necesita una conexión constante a internet del avión: el contenido y la funcionalidad principal se encuentran directamente en el servidor a bordo.

Este enfoque permite convertir el dispositivo personal del pasajero no solo en una pantalla para ver una película, sino en una interfaz de interacción con la aerolínea. A través del portal a bordo se puede proporcionar información sobre el vuelo, contenido de entretenimiento y servicios adicionales. En las soluciones de "Oblako", por ejemplo, se incluyen contenido de video y audio, un mapa interactivo de vuelo y la posibilidad de pedir productos, comida o bebidas.

Para las aerolíneas, las ventajas del BYOD no solo están relacionadas con la comodidad de los pasajeros. Un sistema de entretenimiento clásico integrado no son solo pantallas. Incluye cableado, unidades de control, equipos de servidor y otros componentes que deben instalarse, mantenerse y, con el tiempo, modernizarse.

Cuanto menos equipo de este tipo se tenga que colocar directamente en los asientos de los pasajeros, más sencilla puede ser la infraestructura de la cabina. Además, la parte de software del servicio digital puede desarrollarse sin reemplazar decenas o cientos de pantallas físicas: actualizar la interfaz, agregar contenido y conectar nuevos servicios.

En última instancia, el BYOD cambia el enfoque mismo del entretenimiento a bordo. Las aerolíneas pueden centrarse no tanto en instalar otra pantalla en el asiento, sino en lo que el pasajero verá en su propio dispositivo y qué servicios podrá obtener a través de él.

Y si antes una pantalla era una parte obligatoria del equipamiento del avión, ahora cada vez más a menudo basta con crear un entorno digital completo alrededor del dispositivo que el pasajero ya lleva en el bolsillo. Esta es precisamente la tarea que resuelven plataformas como Wi-Fly: el pasajero trae la pantalla, y la aerolínea le proporciona el contenido y el servicio.