Cómo el cine llegó a los aviones: la historia del entretenimiento a bordo
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Cómo el cine llegó a los aviones: la historia del entretenimiento a bordo

El cine en los aviones apareció mucho antes que las pantallas digitales. Te contamos cómo los pasajeros veían películas hace cien años, desde el cine mudo hasta los primeros sistemas personales.

Podría parecer que los sistemas de entretenimiento a bordo surgieron hace relativamente poco tiempo, hace solo 30-40 años. Sin embargo, su historia se remonta a los inicios de la aviación civil, a la década de 1920.

Imagina: es el año 1914, vuelas de Grand Rapids a Detroit durante dos horas, y el único entretenimiento es la vista desde la ventanilla. Hoy suena inusual, pero así comenzó la era de los viajes aéreos.

La primera proyección de una película a bordo tuvo lugar en agosto de 1921. Fue organizada por la aerolínea Aeromarine Airways en un vuelo turístico sobre Chicago. A los pasajeros se les mostró un peculiar "paseo en video" por la ciudad.

Ya en 1919, en el vuelo Londres-París, los pasajeros comenzaron a recibir comida a bordo por primera vez. Y en 1925, fueron los primeros espectadores de proyecciones de cine regulares: a bordo se proyectó la película "El mundo perdido", basada en la novela de Arthur Conan Doyle.

Desde el punto de vista técnico, todo era sencillo: un proyector se colocaba en la parte trasera de la cabina y una pantalla en la parte delantera. Las películas seguían siendo mudas, pero la atmósfera se complementaba con música en vivo: una orquesta se transmitía por radio directamente desde tierra.

En 1932, la aerolínea Western Air Express fue aún más allá y organizó por primera vez una transmisión televisiva a bordo de un avión.

En aquellos años, los dirigibles eran una seria competencia para los aviones. El vuelo transatlántico duraba hasta dos días y medio, por lo que a bordo se creaba una infraestructura de entretenimiento completa: salas de conciertos, bares e incluso televisores.

Uno de los proyectos más ambiciosos fue el avión británico Bristol 167 Brabazon (1949). Se suponía que tendría una sala de cine completa con 37 asientos. Sin embargo, el proyecto nunca llegó a la producción en serie; solo se construyó un prototipo.

A pesar de las impresionantes soluciones de ingeniería, el entretenimiento a bordo se hizo masivo solo en la década de 1960. Un punto de inflexión fue el trabajo de la empresa Inflight Motion Pictures, que desarrolló proyectores de cine compactos para aviones.

El ingeniero David Flexer propuso utilizar película de 16 milímetros en bobinas horizontales, lo que permitió reducir significativamente el tamaño del equipo.

La primera aerolínea con un sistema de entretenimiento completo fue Trans World Airlines en 1961. Un año después, Pakistan International Airlines ya ofrecía proyecciones regulares de películas.

El sonido en aquellos años se transmitía a través de unos inusuales auriculares neumáticos, que recordaban a un estetoscopio. El aire se suministraba por tubos directamente a los asientos de los pasajeros. Estos sistemas perduraron sorprendentemente mucho tiempo: por ejemplo, la aerolínea Delta los utilizó hasta 2003.

A finales de la década de 1960, aparecieron los magnetoscopios a bordo. Esto permitió instalar varias pantallas en el techo de la cabina y hacer que la visualización fuera accesible para todos los pasajeros. Sin embargo, el sistema tenía una desventaja significativa: una pantalla en la parte delantera era difícil de ver desde la cola del avión.

Esto continuó durante casi dos décadas, hasta que a principios de la década de 1980 aparecieron las pantallas individuales integradas. Se instalaron, en particular, en el Boeing 767, y las películas se reproducían desde videocasetes y discos láser.

Sistemas similares se utilizaron también en la aviación soviética, en los Il-86, Il-96 y Tu-154M. Sin embargo, en la práctica a menudo no funcionaban y eran más bien una demostración de capacidades tecnológicas.

El principal problema de los primeros sistemas seguía siendo su "colectividad": todos los pasajeros veían la misma película. Lo máximo que se podía elegir era el idioma de la banda sonora.

Esta limitación impulsó a los ingenieros a crear sistemas de entretenimiento personalizados. Cómo lograron resolver este problema, en la siguiente parte.